Mujeres que dejaron huella en Berlín

on Martes, 05 Marzo 2019. Posted in Berlín

La historia de Berlín, algunas veces hermosa y la mayoría trágica, está plagada de nombres, que principalmente son de hombre. Sin embargo, como en cualquier lugar del mundo, la contribución de las mujeres no solo fue determinante, sino absolutamente necesaria.

Una ciudad como esta, a menudo adelantada a su tiempo, y en ciertas ocasiones tratando de encontrarse entre su pasado, fue el lugar idóneo para dar voz a aquellas que lograron hacerse notar entre la sociedad de cada época. Hoy queremos hablarte de mujeres berlinesas o residentes en Berlín, que cambiaron la historia de la ciudad.

 

Rosa Luxemburgo

Nacida en Polonia en 1871 fue una escritora y política marxista de origen judío.

Desde muy joven fue muy activa en política, participando en el Partido Socialdemócrata Alemán, el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y siendo una de las personas más reconocidas a nivel mundial ya en su época.

Tras la entrada de Alemania en la Primera Guerra Mundial, Luxemburgo creó la Liga Espartaquista como una escisión del SPD y más tarde fundaría el KPD (Partido Comunista Alemán). Fue una de las principales promotoras de la Revolución de Noviembre que propició la caída del Kaiser y la salida de Alemania de la Primera Guerra Mundial.

En una segunda revolución, el gobierno de la República de Weimar (que Luxemburgo había contribuido a crear) trató de sofocar las revueltas acudiendo a las Frei Korps (cuerpos de voluntarios formados por soldados recién llegados de la guerra) quienes detuvieron y asesinaron a Rosa arrojándola más tarde desde un puente al Landwehrkanal de Berlín.

Regina Jonas

Nacida en 1902 en el barrio judío de Berlín, Regina Jonas tuvo claro desde muy joven que su objetivo en la vida sería convertirse en Rabina. Solo había un inconveniente: en miles de años de historia judía, no había ni un solo precedente de que una mujer se hubiera logrado aquello.

Tras acabar sus estudios de magisterio comenzó a estudiar en la Academia para la Ciencia del Judaísmo de Berlín donde durante más de seis años se estuvo preparando para pasar los exámenes. A pesar de los múltiples detractores que tenía, ella siempre adujo que en los textos sagrados judíos no existe ningún inconveniente para que existan mujeres en el Rabinato. Acabó sus estudios con éxito en 1930. Y tras ejercer sin ser ordenada, logró finalmente su objetivo en 1935, convirtiéndose en la primera mujer Rabina de la historia.

La llegada del nacionasocialismo truncó la vida de Jonas, como la de miles de judíos berlineses. Tuvo que abandonar su ejercicio para trabajar en una fábrica berlinesa y más tarde fue deportada al ghetto Theresienstadt (Praga), contribuyó con otros rabinos a recibir a los recién llegados y mantener la moral de los prisioneros.

En 1944 fue trasladada a Auschwitz-Birkenau, donde fue asesinada.

Su historia cayó en el olvido y fue rescatada recientemente por diferentes investigadores que han logrado devolverle su papel en la historia.



Christa Wolf

Nacida en Landsberg en 1929, fue seguramente una de las escritoras más relevantes de la Alemania Oriental, participando en diferentes asociaciones y academias y recibiendo multitud de premios y reconocimientos.

Partició activamente en política, llegando a integrar listas del SED (Partido Socialista Unificado) aunque sus colegas la consideraban una antisocialista, ya que Wolf estaba en contra de la represión, de la Stasi y creía en un socialismo democrático distinto al practicado por el SED.

Sin ser directamente expulsada, sí que fue apartada y desde entonces se dedicó a viajar por el mundo sin llegar a abandonar el Berlín Oriental.

Participó activamente en las manifestaciones de Noviembre de 1989 siendo la oradora que cerró el último discurso y como tal se la podría considerar una de las personas que más activamente contribuyó desde dentro para la posterior caída del muro de Berlín.

Tras la caída del muro trató de mantener el socialismo en Alemania del Este buscando una manera de reformar el sistema sin lograrlo y después continuó escribiendo y recibiendo reconocimientos hasta su muerte en 2011.

 

Käthe Kollwitz

Nacida en Königsberg, se mudó a Berlín tras casarse en 1891. Fue una de las artistas más importantes del siglo XX en el campo del realismo y el expresionismo.

Su obra siempre tuvo un marcado acento en el dolor y el sufrimiento por la guerra, y es que su hijo Peter murió en la primera guerra mundial a los 18 años, lo que marcó para siempre los trabajos de Käthe, mostrando padres y madres sosteniendo cadáveres de hijos, hambre, miseria y desolación. Así como un sinfín de autorretratos.

El arte de Kollwitz fue revolucionario en una época en que la moda en Berlín dictaba pintar hermosas escenas pintorescas para decorar palacios. Ella se desmarcó totalmente de ello siguiendo las corrientes pictóricas presentes en el resto de Europa, lo que le valió ser admitida como la primera mujer en ser miembro de la Academia de las Artes de Berlín.

La pérdida de la guerra y especialmente la de su hijo la acercaron a las posturas pacifistas defendidas en ese momento por la socialdemocracia y el comunismo, y aunque ella nunca tuvo una participación política fue señalada por el nazismo, que la expulsó de la Academia y destruyó buena parte de su obra tildándola de degenerada.

Murió en 1945 huyendo en Sajonia de los bombardeos aliados y la locura de la guerra.

Hoy en día el premio Käthe Kollwitz es uno de los másimportantes que se entregan en la escena artística alemana.

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